Este viernes 6 de febrero, cuando el sol comenzaba a esconderse y el calor del verano aún abrazaba las calles de San Miguel, la música se tomó La Cava del Centro Cultural San Miguel. A las 19:00 horas, la Orquesta Filarmónica Raíces se presentó en el recinto ubicado en Llano Subercaseaux 3519 con un concierto especial dedicado a los inolvidables clásicos de 31 Minutos.

Lo que parecía ser un simple panorama cultural se transformó en una verdadera fiesta familiar. Más de 250 personas —entre madres, padres, abuelos, niñas y niños— repletaron el espacio, demostrando que la música y la memoria televisiva pueden unir generaciones. Las primeras notas desataron sonrisas, palmas y coros espontáneos: las canciones que marcaron la infancia de muchos volvieron a vivir, esta vez envueltas en el sonido profundo y elegante de una orquesta filarmónica.
La escena fue tan sencilla como poderosa: familias completas compartiendo un mismo ritmo, niñas y niños cantando a todo pulmón, y adultos emocionados al reconocer melodías que hoy forman parte del patrimonio cultural popular chileno. En medio del período estival, cuando la ciudad suele bajar el ritmo, La Cava se convirtió en un refugio de arte, encuentro y alegría.
Este concierto no solo rindió homenaje a 31 Minutos, sino que también confirmó el valor de la cultura local y del acceso a espectáculos de calidad para la comunidad. Una noche donde la música cruzó generaciones y dejó claro que, cuando el arte se encuentra con la memoria y el afecto, el resultado es una experiencia que permanece en el corazón.

San Miguel vivió así una jornada luminosa de cultura y emociones, donde la infancia, la música y el verano se dieron la mano bajo un mismo escenario.










