La comuna de Pedro Aguirre Cerda y en especial la Población La Victoria, recuerdan a un sacerdote que hizo de la solidaridad, la dignidad y el compromiso con su comunidad una forma de vida.
Este 4 de septiembre se cumplen 42 años del asesinato del padre André Jarlan, sacerdote francés profundamente ligado a la historia de la población La Victoria y a la memoria social de Pedro Aguirre Cerda.
En uno de los períodos más oscuros de la historia de Chile, Jarlan decidió permanecer junto a sus vecinos y vecinas. Allí conoció de cerca la pobreza, la represión y el miedo que golpeaban a las comunidades populares durante la dictadura, pero también fue testigo de la fuerza de la organización, la solidaridad y la esperanza que nacían desde los propios barrios.
Su compromiso con la comunidad y su defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas terminaron convirtiéndolo en una figura inseparable de la memoria de La Victoria.
El 4 de septiembre de 1984, André Jarlan fue asesinado en medio de la represión que afectaba a la población. Su muerte conmocionó a La Victoria, a Pedro Aguirre Cerda y a todo Chile.
Pero una vida entregada a los demás no desaparece con la muerte.
Su memoria permanece en las calles, en las organizaciones sociales, en las comunidades que siguen luchando y en quienes entienden que la democracia también se construye desde los barrios.
Recordar a André Jarlan es recordar una época de dolor, pero también la capacidad de un pueblo para organizarse, resistir y defender la vida.
A 42 años de su partida, Pedro Aguirre Cerda lo recuerda con cariño, respeto y profunda gratitud.
Porque la memoria popular no olvida.
Porque la solidaridad también es parte de nuestra historia.
Porque mientras un pueblo recuerde, el legado de André Jarlan seguirá vivo.
