A 7.680 metros bajo la superficie del mar, donde no llega la luz, donde la presión es aplastante y el silencio es absoluto, una mujer chilena escribió una página inolvidable para la ciencia mundial. La doctora Valeria Cortés, académica de la Pontificia Universidad Católica e investigadora del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), se convirtió en la primera mujer en el mundo en alcanzar esa profundidad en la Fosa de Atacama, uno de los lugares más extremos y misteriosos del planeta.

El histórico descenso se realizó el viernes 23 de enero, en el marco de la expedición binacional “Joint China-Chile Atacama Trench Expedition” (JCATE), una misión que une a científicas y científicos de Chile y China en la exploración del punto más profundo de los mares chilenos. A bordo del sumergible tripulado Fendouzhe, una de las naves más avanzadas del mundo, Valeria inició su viaje a las 08:20 horas y regresó a la superficie a las 19:04, tras más de diez horas sumergida en la oscuridad total, enfrentando presiones que desafían cualquier límite humano.
No fue solo una travesía técnica. Fue un viaje simbólico. Fue el encuentro entre la curiosidad humana y el corazón del océano.
Un logro tejido entre mujeres
Aunque su nombre ya quedó inscrito en la historia, Valeria prefirió compartir ese lugar con sus compañeras de travesía.
“Más que la primera mujer, me gusta resaltar que somos el primer grupo de mujeres en una expedición así. Junto a mis colegas chilenas y chinas compartimos la emoción y nos apoyamos para llegar así de lejos”, expresó, con la humildad de quien sabe que los grandes logros se construyen en equipo.
En una disciplina históricamente dominada por hombres, este descenso no solo rompió récords: rompió barreras culturales, amplió horizontes y dejó un mensaje poderoso para niñas y jóvenes que sueñan con la ciencia como camino de vida.
La Fosa de Atacama: un corazón profundo que habla al mundo
Ubicada frente a las costas del norte de Chile, la Fosa de Atacama es uno de los lugares menos explorados del planeta. Hoy, gracias a esta misión, se transforma en un laboratorio natural para la ciencia global, donde se busca comprender cómo la vida resiste en condiciones extremas y qué secretos guarda el océano profundo sobre el futuro del planeta.
El descenso de Valeria Cortés no es solo un récord. Es un acto de valentía, de cooperación internacional y de amor por el conocimiento. Es Chile mirando hacia el abismo marino con coraje y esperanza.
Desde las profundidades donde reina la oscuridad, emerge una luz: la de una científica chilena que demostró que los límites existen solo para ser desafiados.

Colaboración interinstitucional e interdisciplinaria
La tripulación científica chilena fue integrada por investigadores e investigadoras de la Universidad de Concepción, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Valparaíso, Universidad Austral de Chile y Sernageomin, cuya labor se desplegará en dos etapas entre Valparaíso y Antofagasta.
En la primera fase, liderada por el Dr. Osvaldo Ulloa (IMO-UdeC), participarán los investigadores Dr. Matías Castro (IMO-UdeC); Dr. Eulogio Soto (U. de Valparaíso); Paola Peña (Sernageomin); Dra. Valeria Cortés (PUC); y Matías Pizarro (IMO-UdeC), especialistas en microbiología, fauna bentónica, geología y geofísica, junto a un documentalista científico, respectivamente.
La segunda etapa será encabezada por el Dr. Mauricio Urbina (IMO-UdeC) junto al Dr. Daniel Melnick (IMO-UACh); Gadiel Alarcón (IMO-UdeC); Dr. Andrés Veloso (Sernageomin); y Bastián Serrano (U. de Valparaíso). Esta misión se enfocará en comprender los límites fisiológicos de la vida hadal y los procesos geodinámicos del fondo oceánico, incorporando además apoyo logístico y operativo clave para el despliegue de instrumentación compleja.
En conjunto, esta tripulación representa una convergencia inédita de experiencia científica, relevo generacional y colaboración interinstitucional para avanzar en el conocimiento de uno de los ambientes más extremos del planeta.